
Varias obreras manipulan el huso de seda en una línea de producción de una empresa china. La compañía, que alimenta a millones de gusanos de seda, envía sus productos a Italia y Alemania. La seda elaborada en China representa el 80% de la producción mundial.
Por Rosa Amelia Franqui Rivera / Especial El Nuevo Día
La seda, que es una proteína producida por los insectos y las arañas, es considerada por muchos expertos como el biomaterial del siglo 21.
Sus diversas propiedades mecánicas, su fácil modificación química y sus propiedades genéticamente moldeables la convierten en candidata perfecta para aplicaciones biomédicas.
Es todo lo que se desea en una fibra: estable, químicamente inerte, a prueba de agua, y no alergénica.
Esto permite el desarrollo de nuevos biomateriales tales como suturas quirúrgicas no alergénicas, ligamentos artificiales y tendones para implantes quirúrgicos permanentes, chalecos blindados, sensores de contaminación y todo un espectro de materiales útiles.
Se usa además en la fabricación de paracaídas, chalecos blindados, sogas y redes de pescar.
Actualmente se analizan las propiedades de sus proteínas y su estructura para manufacturar sedas artificiales.
El más conocido de los insectos productores de este material es Bombix mori, el gusano de la seda.
El capullo del gusano de seda está hecho de un solo hilo de seda que, una vez deshilado, es un filamento continuo que puede medir hasta 3,600 pies de longitud.
La seda es muy resistente. Su fuerza tensil, de 64,000 libras por pulgada cuadrada, no está muy lejana de la resistencia del alambre de hierro -90,000 libras por pulgada cuadrada- y posee una elasticidad de un 20%.
Es más fuerte y resistente que el acero, dos veces más elástica que el nilón y más difícil de romper que la goma.
Su composición bioquímica es muy variable en los diferentes grupos de insectos.
En ellos evolucionó como un producto secundario de los sistemas reproductivo y excretor y fue utilizada para propósitos reproductivos.
Los machos del primitivo orden Thysanura (pececitos de plata) producen secreciones proteínicas en las glándulas genitales que son hilvanadas en hilos y se usan para restringir a la hembra durante el apareamiento.
Mientras, las hembras de los mántidos, los escarabajos acuáticos carroñeros y los crisópidos producen seda en las glándulas genitales accesorias para proteger sus huevos.
Las sedas también son producidas en algunos sistemas excretorios principalmente como protección en las etapas larvales de los himenópteros, coleópteros, lepidópteros y neurópteros.
La abeja mielera, por ejemplo, produce seda para reforzar las celdas de cera en las cuales pupa, mientras que la abeja carpintera teje capullos dentro de la colmena, los cuales son reciclados para el almacenaje de polen y miel.
Asimismo, las larvas de hormigas “Bulldog” tejen capullos para su protección durante el estado pupal y las hormigas tejedoras usan la seda para enrollar y atar las hojas con las que construyen sus nidos.
Actualmente se analizan las propiedades de sus proteínas y su estructura para manufacturar sedas artificiales.
El más conocido de los insectos productores de este material es Bombix mori, el gusano de la seda.
El capullo del gusano de seda está hecho de un solo hilo de seda que, una vez deshilado, es un filamento continuo que puede medir hasta 3,600 pies de longitud.
La seda es muy resistente. Su fuerza tensil, de 64,000 libras por pulgada cuadrada, no está muy lejana de la resistencia del alambre de hierro -90,000 libras por pulgada cuadrada- y posee una elasticidad de un 20%.
Es más fuerte y resistente que el acero, dos veces más elástica que el nilón y más difícil de romper que la goma.
Su composición bioquímica es muy variable en los diferentes grupos de insectos.
En ellos evolucionó como un producto secundario de los sistemas reproductivo y excretor y fue utilizada para propósitos reproductivos.
Los machos del primitivo orden Thysanura (pececitos de plata) producen secreciones proteínicas en las glándulas genitales que son hilvanadas en hilos y se usan para restringir a la hembra durante el apareamiento.
Mientras, las hembras de los mántidos, los escarabajos acuáticos carroñeros y los crisópidos producen seda en las glándulas genitales accesorias para proteger sus huevos.
Las sedas también son producidas en algunos sistemas excretorios principalmente como protección en las etapas larvales de los himenópteros, coleópteros, lepidópteros y neurópteros.
La abeja mielera, por ejemplo, produce seda para reforzar las celdas de cera en las cuales pupa, mientras que la abeja carpintera teje capullos dentro de la colmena, los cuales son reciclados para el almacenaje de polen y miel.
Asimismo, las larvas de hormigas “Bulldog” tejen capullos para su protección durante el estado pupal y las hormigas tejedoras usan la seda para enrollar y atar las hojas con las que construyen sus nidos.